Los compromisos del Sevilla de aquí a dos semanas invitan a la expectación, la ilusión y el nerviosismo a la vez. La agenda hispalense difícilmente puede estar más apretada, y si además se hace énfasis en la importancia de las próximas fechas en el devenir de la temporada, la presión es creciente.
Este mismo fin de semana (concretamente el 27), previa del Día de Andalucía, el Sánchez-Pizjuán verá por segunda ocasión en esta temporada al Barcelona asomarse a su césped, ahora en Liga. Los culés recuperaron la tercera plaza frente al Elche en el aplazado de la 1ª jornada, con un Messi que anotó 2 goles que le colocan en cabeza por el Pichichi, pero si hoy pierden volverán a ceder ese tercer escalón. Llegan ambos con buenas sensaciones en la competición nacional, pero con heridas en Europa, unas más graves que otras. Koeman fue arrollado por Mbappé con tres misiles, y Julen vio con impotencia cómo su equipo olvidaba cómo mantener la posesión y verse embestidos por Haaland. Este choque llega con el bronce como objetivo de la jornada pero tal y como está el Atlético, y con duelos directos con ellos pendintes, quién sabe. Es difícil, pero la distancia se puede acortar como también se puede alargar, y por ello los puntos de mañana son tan importantes: el podio, metas más ambiciosas a largo plazo... y la moral. Porque la cosa no acaba aquí. El miércoles se juega la secuela de la Copa: mismos contendientes, distinto ambiente. El Sevilla deberá defender la valiosa ventaja cosechada en la ida para alcanzar la final, y la mentalidad con la que se llegue dependerá en parte de lo que ocurra en Nervión.
Todo generará desgaste físico, y en el partido contra el Elche del sábado 6 habrá casi seguro rotaciones en el once, porque esto no para y sólo tres días después, irán a Dortmund para intentar remontar una eliminatoria que se ha complicado. Los andaluces se adelantaron relativamente pronto gracias a Suso, pero el Borussia ya venía dominando antes de ese gol, y con un golazo de Dahoud y otros 2 del delantero de moda en Alemania, encarrilaron una eliminatoria que con el 2-3 de De Jong recobró una pizca de esperanza, pero que se sigue antojando difícil de contrarrestar. Deberán ganar por dos goles, 0-2 o 1-3, y a partir de un supuesto cuarto gol se podrían permitir vencer por sólo uno de diferencia, pero no sabemos si el segundo asalto será tan loco como para que eso ocurra.
Lo que sí sabemos es que, independendientemente del desenlace, hay derbi. El Gran Derbi que lamentablemente se volverá a disputar sin gente, sin ese aliento del público que tanta pasión pone en empujar con sus cánticos... Pero el pique en las calles, entre amigos o incluso familiares seguirá presente, con el ``permiso para bromear´´ como premio, cuya fecha de caducidad puede durar incluso hasta un nuevo combate entre los dos equipos de la ciudad. El más próximo se juega el 14 de marzo, cinco días después de la Champions, entre dos entidades que actualmente pasan por un buen momento futbolístico, pero en un derbi las predicciones no sirven de nada. Todo es posible. Partidos de este carácter dejan al vencedor en el más absoluto júbilo, y ese impulso será vital para quien se lo lleve. El Betis, para seguir soñando con quedar en puestos europeos y el Sevilla, para afianzar estar entre los cuatro primeros y buscar nuevos horizontes.
Dos semanas de puro fútbol que tanto para los sevillistas como para el espectador neutral serán toda una caja de sorpresas que veremos qué posee en su interior.
No hay comentarios:
Publicar un comentario